En el cuento de La bella durmiente, nuestra querida protagonista es maldecida por una bruja malísima. El maleficio dice que cuando cumpla 16 años se pinchará un dedo con el huso de una rueca y dormirá 100 años.
Los reyes, muy preocupados, prohíben todos los husos y todas las ruecas y los queman en una gran hoguera, al mismo tiempo que las hadas madrinas se llevan a la pobre princesa a vivir al bosque donde pueda estar alejada de todo lo que tenga que ver con la maldición.

Finalmente, y como era de esperar, al cumplir 16 años por cosas del destino, nuestra princesa acaba pinchándose con el huso de una rueca y cae dormida en su terrible maleficio.
Los reyes y las hadas pensaron sabiamente que eliminando todas las ruecas y alejando a Aurora de todo lo que la rodeaba evitarían que se pinchara con la aguja, pero se equivocaban.
Pues bien.
Yo creo que con las fobias, ocurre lo mismo, pensamos que evitando esas situaciones o cosas que nos dan miedo todo se soluciona, pero esos miedos crecen y cada vez se hacen más grandes hasta convertirse en fobias.
Fobias que nos impiden llevar nuestra vida con normalidad, que nos perturban y nos hacen dudar de nuestra valía.
A diferencia de en La bella durmiente, en tu historia no necesitas quemar todo lo que te da miedo y aislarte en el bosque. Tienes el poder para recuperar el control de tu vida y dejar que te condicionen tus miedos.

